
Sebastián Rodríguez Veloso, ‘Chano’ para el gran público, es uno de nuestros nadadores más importantes. Sus nueve medallas paralímpicas, logradas en Sydney 2000 y Atenas 2004, así lo certifican, pero sus logros no se quedan ahí. También encabeza el ranking mundial de 50, 100 y 200 metros libres y, por si fuera poco, ocupa su tiempo libre en dar charlas a los más jóvenes sobre solidaridad, superación y compañerismo.
Su historia como deportista paralímpico comienza hace casi veinte años. En 1990, Chano inició una huelga de hambre para pedir la reunificación de presos del GRAPO que duró 432 días y que le dejó postrado en una silla de ruedas. Para entonces, ya había sido condenado a 84 años de cárcel por pertenencia a la banda terrorista y por estar implicado en varios atentados con explosivos. En 1994 sale en libertad después de haber pasado por varios centros penitenciarios y su vida da un cambio radical.
El odio acumulado durante todos esos años de juventud dejó paso a un hombre nuevo. Chano se dio cuenta de sus errores y comenzó una nueva vida, que centró en la natación como vía de escape. Ahí arrancó su brillante trayectoria deportiva, que le ha granjeado un gran número de éxitos y le ha servido para obtener el año pasado el indulto por parte del Consejo de Ministros.
Ahora, su única obsesión son los Juegos de Pekín, pero sobre todo transmitir a los más pequeños los valores de la solidaridad, la concordia y la convivencia. Un ejemplo de superación. “El pasado no se puede borrar y de nada sirve darme golpes en el pecho y decir que me arrepiento", apuntó en una ocasión. Y es que muchas veces no vale con pedir perdón, es mejor demostrarlo y mirar hacia delante. Los errores tienen que servir para crecer. Y Chano lo ha hecho a lo grande.
Su historia como deportista paralímpico comienza hace casi veinte años. En 1990, Chano inició una huelga de hambre para pedir la reunificación de presos del GRAPO que duró 432 días y que le dejó postrado en una silla de ruedas. Para entonces, ya había sido condenado a 84 años de cárcel por pertenencia a la banda terrorista y por estar implicado en varios atentados con explosivos. En 1994 sale en libertad después de haber pasado por varios centros penitenciarios y su vida da un cambio radical.
El odio acumulado durante todos esos años de juventud dejó paso a un hombre nuevo. Chano se dio cuenta de sus errores y comenzó una nueva vida, que centró en la natación como vía de escape. Ahí arrancó su brillante trayectoria deportiva, que le ha granjeado un gran número de éxitos y le ha servido para obtener el año pasado el indulto por parte del Consejo de Ministros.
Ahora, su única obsesión son los Juegos de Pekín, pero sobre todo transmitir a los más pequeños los valores de la solidaridad, la concordia y la convivencia. Un ejemplo de superación. “El pasado no se puede borrar y de nada sirve darme golpes en el pecho y decir que me arrepiento", apuntó en una ocasión. Y es que muchas veces no vale con pedir perdón, es mejor demostrarlo y mirar hacia delante. Los errores tienen que servir para crecer. Y Chano lo ha hecho a lo grande.