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¡¡Pistorius, vía libra hacia los Juegos!!

Oscar Pistorius, del que ya hablamos en esta bitácora hace algunas semanas, consiguió ayer la luz verde para participar en los próximos Juegos Olímpicos de Pekín. El Tribunal de Justicia Deportiva (TAS) admitió el recurso presentado por el atleta sudafricano, que ahora deberá ganarse su plaza.

Porque la decisión del TAS es sólo el primer paso para que Pistorius consiga correr junto al resto de atletas en la cita olímpica. Para hacer realidad su sueño deberá conseguir la mínima, para lo que tiene aún varios meses, o ser seleccionado en el equipo sudafricano de 4x400, que es su opción más cercana.

Aún así, Pistorius señaló que esta había sido una de las semanas más felices de su vida. “Estoy eufórico, esta decisión ha sido una victoria del deporte en general”, apuntó Pistorius, para el que el sueño de competir en unos Juegos Olímpicos no ha hecho más que comenzar. “Una vez más tengo la oportunidad de ir en busca de mi sueño. Si no es en 2008, será en 2012”, afirmó.
Las próximas competiciones de Pistorius serán en el 2 de julio en Milán y el 11 del mismo mes de Roma, en una de las seis competiciones de la 'Golden League'. Ánimo, suerte y... nos vemos en Pekín.

Pistorius: la pantera que vino del sur


Oscar Pistorius (Sudáfrica 1986) corre como una pantera. Su marca en los 400 metros libres está más cercana del record nacional de lo que usted y yo lo estaremos jamás (a no ser que usted haya corrido la final del Europeo y vaya a ir a los Juegos de Pekín). Eso no sería nada excepcional, al menos no extraordinario, pero sí que lo es cuando uno no tiene piernas y tiene que recorrer esos 400 metros de tartán con unas prótesis de fibra de carbono.

Esa es la hazaña de Pistorius, que aprendió a caminar con sus cheetahs desde que era casi un bebé, y que ahora compite de igual a igual con atletas de todo el mundo. Cuando cumplió un año, sus padres tuvieron que tomar la decisión de amputar las piernas de su hijo para evitar unas malformaciones que pusieran en peligro su vida. A partir de ese momento, Pistorius dispuso de unas ‘piernas’ nuevas cada año. Al igual que los niños estrenan zapatos con cada curso escolar, el sudafricano lo hacía con sus cheetahs. Sus padres, una familia acomodada, no reparó nunca en gastos en ese sentido y Oscar aprendió a moverse como cualquier otro chico de su edad.

Después de probar con muchos deportes, se decidió por el atletismo. Su constancia y esfuerzo le llevaron pronto a la senda del éxito, pero no se conformó con eso. Dio el salto y superó, incluso, a los atletas sin discapacidad. Han sido esos mismo compañeros los han reconocido un mérito, que la Federación Internacional se ha encargado de echar por el suelo. Sus anhelos de acudir a la Olimpiada de Pekín para competir junto a deportistas de todo el mundo han sido rechazados por la IAAF después de que un informe independiente asegurara que sus prótesis le daban una ventaja del 25% respecto al resto de competidores. Ha sido un duro golpe para él, pero en esta ocasión tampoco se rendirá. Ya ha anunciado que recurrirá la decisión y confía en tener una última oportunidad para estar en la Olimpiada de Pekín. Ese sería el mejor premio a una vida dedicada al atletismo, a superar barreras y a demostrar al mundo que no hay obstáculos si se tiene fuerza de voluntad.